LA SOCIEDAD ECONÓMICA AMIGOS DEL PAÍS DE VEJER DE LA FRONTERA EN EL CONTEXTO DE LA  PROVINCIA  

 No es fácil hacer el recorrido histórico que tan vasto y ambicioso enunciado se merece. Por ello desearía exponer  una serie de reflexiones sobre los orígenes de las RRSSEE de A. del País en la provincia gaditana, así como referirme al actual proyecto de futuro que se ha trazado la Sociedad Económica de Vejer. El conocimiento de los orígenes y de las actividades de las RRSSEE de la  provincia gaditana nos servirán para establecer en su contexto la existencia de la RSE Vejeriega de Amigos del País y justificar su labor presente en la ciudad de Vejer y en su comarca.

            Si seguimos la ya clásica periodización del gaditano Rafael Mª de Labra acerca de la Historia de las RRSSEE, debemos convenir que la época histórica por excelencia de las Sociedades Económicas se desarrolla en cuatro periodos o etapas que van desde 1775 hasta principios del S.XX.

a)      1775-1814.

b)      1814-1834.

c)      1834-1868.

d)      1868-S.XX.

 Sorprende que en el primer periodo que va desde  1775 a 1814 en el que se constituyen las ocho Sociedades históricas de la provincia gaditana no se  encuentre entre ellas la Sociedad de la capital de provincia, siendo Cádiz una ciudad cosmopolita y cuna del régimen liberal. Desde hace algún tiempo se apunta la tesis de que no son burgueses los que promueven en un primer momento este tipo de sociedades (G. Anes, 1966), debido a la inexistencia de RRSSEE en ciudades con burguesía activa. Aunque se trata de una explicación plausible, existen otras ciudades del ámbito rural que tampoco fundan sociedades en el primer periodo, por lo que creemos que este fenómeno podría admitir alguna otra explicación. 

En Cádiz, capital de provincia, no se establecerá la Sociedad Económica hasta 1815-17, es decir en el segundo periodo histórico señalado por Labra, pese a ciertos intentos por fundarla en 1784.

 Entre 1781 y 1789 se constituyen en la provincia gaditana las RRSSEE de Sanlúcar (1781), Jerez (1781/1786), Puerto Real (1783/84), Medina Sidonia (1785/86), Puerto de Santa María (1787/88), Alcalá de los Gazules (1788), Vejer (1788/91) y Tarifa –esta última, aunque solicitó su fundación en 1789, parece no haber obtenido la aprobación final. En casi todos los casos la constitución de estas sociedades cuenta con el impulso de un pequeño núcleo de eclesiásticos, comerciantes e industriales, arrendatarios o propietarios agrícolas, de algunos miembros de la nobleza e individuos ilustrados o preocupados del lugar. En el caso de Sanlúcar y Jerez, pertenecientes a la Archidiócesis Hispalense, el influjo de la RSE Sevillana fue decisivo. En los restantes casos de la diócesis y provincia gaditana, en esta primera etapa, jugará un papel decisivo el obispo D. José Escalzo y Miguel, impulsor de seis de las Sociedades de la Provincia (Puerto Real, Medina Sidonia, Puerto de Santa María, Alcalá de los Gazules, Vejer y Tarifa). Una muestra de este paradójico Siglo de las Luces, que vendría a corroborar la ya tópica afirmación acerca de ”las luces y las sombras” (valga la redundancia), la constituye la figura de este eclesiástico que se nos presenta, a la vez modelo de modernidad y apologeta de la jurisdicción y poder temporal de la Iglesia Católica. Este prelado ilustrado es el vivo ejemplo de los claroscuros de la época. En efecto, el obispo Escalzo y Miguel, que fue miembro destacado de la Suprema y fiscal del proceso contra el intendente Olavide, se nos presenta asimismo como un difusor del espíritu de las Luces, que fomenta la creación de RRSSEE y regenera los estudios y estatutos del Seminario Diocesano al que legó una magnífica biblioteca de autores que resultaron prohibidos años más tarde. 

 Se suele afirmar que este primer periodo (1775-1814), de grandes iniciativas, entusiasmos y grandes realizaciones, estuvo coronado por el éxito. Sin embargo, no parece que tales éxitos se dieran en la provincia gaditana, salvo el caso de Sanlúcar, que contó con el apoyo directo de Godoy. Aunque carecemos de un estudio de conjunto de estas primeras ocho RRSSEE, cabe afirmar que tras la Guerra de Independencia, es decir al final del primer periodo, casi todas habían cesado en sus actividades. Hacia 1815, sólo se mantenía la de Sanlúcar. Es comprensible que éste fuera el balance del periodo inicial. Por un lado, los efectos de la Revolución Francesa provocan un freno del espíritu de reformas a la par que los avatares de la Guerra conducen al inevitable abandono de actividades que requieren dosis de ocio y de paz. Por otro lado, como hemos podido detectar, en algunas ciudades y villas gaditanas, pese a la voluntad y al entusiasmo de sus primeros promotores, el ambiente no fue todo lo propicio que era preciso para el desarrollo de las primeras sociedades.

  En el caso de la RSE de Vejer que conocemos mejor gracias al estudio de la Dra. Dª Gloria Ángeles Franco Rubio, miembro de nuestra Junta Directiva, el ambiente llegó a ser hostil, al denunciar la Justicia y el Regimiento de la villa a la Junta de Gobierno de la Sociedad por promover “ideales contrarios a los intereses y quietud pública” añadiendo que el secretario de la Sociedad “vertía proposiciones ofensivas” contra la Justicia y “contrarias a los derechos de la villa ... y poco decorosas a las regalías del señor del pueblo”. La Sociedad se dirige al Consejo de Castilla y hace un relato pormenorizado en el que se denuncia al ayuntamiento que impide el funcionamiento de la sociedad por haber propuesto mejoras en los montes y hacer nuevos plantíos a lo que se oponía el señor de la villa, Duque de Medina Sidonia. El Consejo de Castilla interviene finalmente (1792) para poner armonía y ordenar a la Justicia que “evite todo motivo de queja de la Sociedad”. Situaciones y casos muy parecidos ocurren en otras villas y ciudades gaditanas con RRSSEE establecidas.  Existe el común sentir que este ambiente poco favorable y la resistencia de los representantes del Antiguo Régimen crearon una atmósfera hostil y obstaculizaron el desarrollo de muchas sociedades que no llegaron a superar esta primera etapa.  

El Decreto de las Cortes de 8 de junio de 1813, primeramente, y, sobre todo, el R. D. de 9 de junio de 1815 en el que se dispone el establecimiento de RRSSEE en todas las capitales del reino donde no estuviesen constituidas representa el principio de la segunda etapa y marca el origen inmediato de la RSE Gaditana de A. del País. La RSE Gaditana de A. del País nace con vocación de erigirse en una sociedad provincial, debido a la escasa actividad de las primeras sociedades históricas. No obstante, como se verá, bajo su impulso renacen algunas de las Sociedades Históricas de la provincia, como es el caso de la de Medina, Jerez, El Puerto de Santa María y Vejer de la Frontera, o se funda alguna otra nueva como las de Arcos.

Aunque durante la década ominosa la actividad de las sociedades de la provincia decrece, como ocurre en todo el reino, la RSE Gaditana de Amigos del País con sede en la capital de provincia, desarrolla una intensa actividad, gracias a la confluencia de un grupo de individuos ilustrados del más variado espectro político. Acaso el personaje más sobresaliente fuera el canónigo D. Antonio Cabrera, el conocido como Magistral Cabrera, un botánico de mérito cuya actividad investigadora le llevó a ser académico y socio de varias academias y sociedades europeas. Mencionemos también, entre otros, a Nicolás Böhl de Faber, el cónsul alemán, casado con la gaditana Frasquita Larrea, famoso por su controversia literaria con el también socio correspondiente en Madrid, José Joaquín de Mora en defensa de la tradición frente al nuevo estilo literario que representa el principio del romanticismo europeo. Conservadores frente a liberales. Esta será una de las características más notables que cabe señalar en el seno de la Sociedad gaditana, que después veremos en la Vejeriega: la coexistencia de corrientes ideológicas y políticas opuestas y diversas en la Sociedad.

Los años de mayor actividad de la RSE Gaditana se centran en las décadas de 1820  a 1840. La actividad es intensa en esta su primera etapa, segunda de Labra para otras sociedades. Reforman sus primeros Estatutos y en 1826 aprueban otros en los que se establecen cinco comisiones o clases: la de Educación y Beneficencia, la de Agricultura y Ciencias Económicas, la de Industria y Artes, la de Comercio y Navegación y la Clase de Damas.

La aportación de la SE Gaditana fue singular en el capítulo de la educación: Su preocupación les lleva a extender la gratuidad a la inmensa mayoría de la población infantil. Así se instalan diversas escuelas de niños, se investiga e introducen nuevos métodos de enseñanza, se establecen por parte de la Clase de Damas escuelas de niñas. Es quizás en educación donde la SE Gaditana alcanzó sus mayores logros al introducir el método de “enseñanza mutua”, desarrollado en Inglaterra por el Dr. Bell y Lancaster, que se aplicó en Cádiz, su provincia y otras ciudades españolas a través de la traducción del manual del pedagogo francés M. Nyon.

 En materia de experimentación científica e industrial, se importa la cochinilla americana y el nopal o tuna con el fin de su aclimatación en sustitución de la grana con fines industriales y comerciales. Su actividad no queda en el marco de la capital; a veces en solitario y otras en contacto con otras sociedades de la provincia –en algunos caso en competición con la Jerezana- promueven el poblamiento de despoblados, auxilian a pueblos arruinados por la guerra, impulsan la cría de ganado caballar y del camello, la cría de gallinas, patos, ánsares, faisanes, francolines, gallinas de guinea; promueven el cultivo de plantas de morera, espárragos, tagarninas, patatas –poco aceptadas entre los agricultores y consumidores gaditanos-, así como alcauciles, cardos, judías; se preocupan del cultivo del mimbre y de la industria de la cestería; importan para su cultivo el algodón (de donde tomará nombre Algodonales) el tabaco, el zumaque; crean la fábrica de tabacos en Cádiz, promueven la industria textil en la sierra (paños de Grazalema, Bornos y Espera).

            La Sociedad Gaditana tuvo una vida intensa, pero corta, aunque sus mejores logros tuvieron continuidad en numerosas instituciones que se beneficiarían del gran caudal de ideas y proyectos (Academias, Bibliotecas, Ateneos, etc ...) Se puede decir que en la segunda mitad del S. XIX cesa gran parte de su actividad, aunque su extinción legal acontece en 1905. Reconstituida en 1911  para promover el centenario de las Cortes de Cádiz, su existencia fue efímera, después de este acto conmemorativo.

            Muy poco se sabe del resto de las sociedades históricas de la provincia, fundamentalmente por la pérdida de sus archivos y bibliotecas. Por ello nos referiremos brevemente a algunos caracteres de la Sociedad Vejeriega de Amigos del País, así como a sus más relevantes hitos en su etapa histórica.

Quizás una de las características más notables de la R. Sociedad E. de Amigos del País de la ciudad de Vejer (villa de unos diez mil almas, allá por 1800) haya sido su pervivencia activa en los cuatro periodos históricos antes señalados, si bien con altibajos y sin alcanzar a la Sociedad Económica Gaditana en sus realizaciones. Pero, posiblemente, su pervivencia en el tiempo convierte a la Sociedad Vejeriega en caso único en la provincia gaditana.          

 En Vejer, como en numerosas villas y ciudades, alentadas por las clases ilustradas y por el poder político que veían en ellos un instrumento de progreso económico y social, se constituyó una Real Sociedad Económica de Amigos del País, en 1788, como se ha dicho, promovida directamente por el obispo Escalzo y Miguel y por un grupo local de profesionales liberales, eclesiásticos, propietarios y arrendatarios agrícolas. Como se ha reconocido en bastantes ocasiones es muy posible que sus logros fueran relativamente parcos, sobre todo si se tienen en cuenta sus ambiciosos objetivos, pero no cabe la menor duda que su impronta influyó en generaciones sucesivas de manera positiva.

              En los Estatutos de la Sociedad Económica de Amigos del País de Vejer, aprobados por Real Cédula en 1791, se definía la Sociedad  como un cuerpo de individuos desnudo de todo interés que dedican todo el tiempo sobrante a sus obligaciones al fomento de la patria, promoviendo la industria, la agricultura, las escuelas y contribuyendo a este fin con sus propios recursos. Ningún cargo gozaría de retribución alguna por el desempeño  de sus funciones en la Sociedad; antes bien, cada socio contribuiría con una cantidad anual de 60 reales, salvo los pobres que estarían exentos y colaborarían con sus habilidades. En una época en la que dominaban los privilegios y la discriminación social y en la que no existía la igualdad, la Sociedad de Amigos del País de Vejer estableció la universalidad del voto de sus miembros, la reelección anual de sus cargos, así como la libre opinión de los socios en sus reuniones y el respeto con el que se debían oír todas sus intervenciones. 

Sus viejos Estatutos nos cautivan, tal vez por su sano idealismo, su acendrado amor a la patria, su generosidad y desinterés en el servicio  de lo público y su espíritu predemocrático en una sociedad tan contraria a lo igualitario.

            La primitiva sociedad tuvo una vida breve, pues sus tareas se extinguen, al parecer, con la Guerra de la Independencia. No obstante, como se ha dicho, tuvo varios periodos en los que su actividad resurge. Es posible que el periodo menos activo fuera el comprendido entre 1815 y 1834. Es a partir de esta fecha, tras el triunfo del régimen liberal, cuando su presencia se hace notar en la vida ciudadana. Durante casi sesenta años, hasta finales del S.XIX, la Sociedad Económica de Amigos del País de Vejer se mantiene con nuevos bríos gracias a un grupo de individuos influidos por su amor a las ciencias y al progreso. Establece contactos con las Sociedades de la provincia en activo como ocurre con la Gaditana y con la Jerezana, a la que envían una exposición recabando su apoyo sobre los abusos que se cometen en la percepción de los diezmos.

En una época de cambios políticos, de luchas de partidos, de movimientos revolucionarios, la Sociedad de Amigos del País jugó un papel muy importante, no sólo por los proyectos que promovió, sino por el espíritu de tolerancia que supo sostener en su seno. En la Sociedad convivieron y se turnaron en su presidencia monárquicos conservadores como el marqués de Tamarón, liberales como Eduardo Shelly o José Núñez Torres y republicanos federales como Eugenio Pradier, verdadero apóstol de los pobres. Cuando las fuerzas del General Pavía deponen a Pradier como Presidente del Comité de Salud Pública, el comandante militar tras realizar la reposición de la anterior municipalidad, debe asistir al discurso del nuevo alcalde que se convierte en canto de alabanza del revolucionario depuesto. Su actividad llegó a muchos ámbitos: crearon escuelas, difundieron cartillas y trataron de elevar el nivel técnico de los labradores, repoblaron de pinares los arenales de la Breña de Vejer-Barbate y de otras zonas de la costa, remitieron Exposiciones al Gobierno y a las Cortes por las que consiguieron la exceptuación de las ventas de las conocidas Hazas de Suerte (terrenos comunales),  o por las que intentaron la anulación de la concesión de la laguna de la Janda a la compañía Moret, promovieron la última transacción con el duque de Medina Sidonia ... El legado de la Sociedad de Amigos del País es importante y su ejemplo digno de que las generaciones futuras lo sigan.

            La Sociedad Vejeriega de Amigos del País, reconstituida en 1995 se considera la heredera legal y moral de la tarea de la Sociedad Económica de Amigos del País de finales del S. XVIII y del S. XIX. Bajo sus postulados, renovados y adaptados a los tiempos actuales pretende desarrollar su actividad cultural.

           La Sociedad Vejeriega de Amigos del País en la actualidad mantiene un doble proyecto cultural y medioambiental. Aunque sus proyectos se centran en Vejer y en la comarca de la Janda, la Sociedad se siente reconocida en otros ámbitos provinciales por su aportación cultural y publicista. Basta con examinar el número -unos 170- y origen de sus socios para constatar que una mitad de ellos son vecinos de Vejer y la mitad restante son originarios de la comarca, de otras ciudades de la provincia, o bien de otras ciudades españolas y del extranjero.

Actividades de la Sociedad

Culturales:

Publicaciones

Conferencias, ciclos de charlas, curso de verano

Visitas e itinerarios de carácter naturalista, artístico et.

Restauración de obras de artes y archivos

Inventario y catalogación de Bienes Histórico artísticos

Programas musicales

Jornada de teatro, pasacalles de época por la ciudad.

Exposiciones de pintura y escultura.

Medioambientales

Difusión  del medio (Parque Natural)

Campañas de defensa del patrimonio (Foros y debates)

Campaña sobre los Humedales

Relaciones institucionales (Ayuntamiento, Diputación, Delegaciones Provinciales, Junta de Andalucía). Otras.  

 

Nota: Ponencia presentada en Badajoz con motivo del XIV  Encuentro de Reales Sociedades Económicas de Amigos del País.

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